miércoles, 9 de septiembre de 2009

La cara del diablo se reía quizás de él.



Quiero ver Rec 2. La primera parte ha sido la única película (El Sexto Sentido no vale, ahí era más pequeño) que me ha dado miedo en toda mi vida. Así podré decirlo, así podré dar un motivo de por qué estoy acojonado. Un motivo material.

Se supone que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, ¿no?

... ¿Y tres?

Seguro que a la cuarta uno no se levanta ya... o si lo hace, va con coraza. Una coraza como la del oso de Luces del Norte, amigo fiel de Lyra. Pero, ¿por qué habría una cuarta antes que una tercera?

Yo quiero vivir el presente, no pensar en el futuro, y que el pasado no controle mi presente, para que así éste no se agarre a un único futuro.

En realidad se podría llegar a escribir una trilogía. Una trilogía con un prólogo muy importante que enseñaría mucho, muchísimo. Eliminaríamos el primer borrador, por supuesto, el fallido intento de prólogo, y dejaríamos definitivo, con su trilogía.

¡Ojalá que si! Y que la tercera parte sea en versión extendida. Quiero que sea un best seller. Éste sí.

Un mes para el estreno de Rec 2. Tengo que ir el día del estreno...

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Por otra parte, creo que no soy malo, ¿no? Si intento no serlo, al final lo soy. ¿Y si esta vez no pienso..., y solamente actúo?

No me gustó nunca presumir de causar bien ajeno... pero lo causé. Definitivamente sí... voy a hacer caso a este blog, no seré yo quien contradiga a Clarisa. Voy a bailar la danza del fuego.








- La pistola tiene la bala, Mini Goblin - dijo Clarisa.









La ruleta rusa estaba a punto de comenzar, y esta vez no sería una pistola usada. Dicen por ahí que se trata de una magnum de esas. Pero también decían que solo llovía a medias, y salvo que primera y segunda parte me hayan vuelto gilipollas, creo que puedo afirmar sin miedo a equivocarme, que sí que llueve.

¡¡¡Y a la mierda los paraguas!!!

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Por cierto, ¿se sigue diciendo aquello que una imagen vale más que mil palabras?



¿Y qué vale más que mil imágenes?

Lo del otro lado del cristal, lo del otro lado - y desapareció.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Dos puntos.

Hoy, muy muy muy muy de mala ostia, le dedico esta entrada a lo que al parecer, según un viejo tocacojones, debe ser una gran minoría en la población mundial (eso o que nos quiere putear).

Hoy va por todos aquellos veinteañeros universitarios que no tienen ni puta idea de nada relacionado con invertir en bolsa, de comprar o vender acciones, ni de la subida o bajada de éstas.

Pero como ha enseñado en Harvard, no se le puede decir nada, ¿verdad?

lunes, 31 de agosto de 2009

Qué dolor.


Y tanto...


....
Y qué mareo, ¿no?

también, también.

viernes, 28 de agosto de 2009

Encuesta fallida.

  1. Opción A 68%
  2. Opción B 0%
  3. Opción C 32%
Es como rechazar a tu vecina del 4º o dejar a tu mujer porque Pilar Rubio (algún día hablaré de SLQH en este blog) está mas guapa en la FHM, que tu vecina cuando tiende la ropa o tu mujer cuando se acaba de levantar.

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Hoy le quiero dedicar esta entrada a la opción B, porque está triste. No se termina de encontrar a sí misma y cada día que pasa se siente diferente. No te preocupes luna mía, todo es culpa de la inestabilidad de la gente en su rutina diaria, que cada día te ve con distintos ojos. Eso hace que tú, unos días te sientas más grande, otros más pequeña, y otros simplemente te ocultes por completo.

Va por ti, opción B.


No eres tú, somos nosotros, que no te observamos como mereces, ni por supuesto sabemos hacerlo. Nos valemos de nuestros ojos para juzgarte, en lugar de usar el telescopio con el que mereces ser vista. Y aun así, nos creemos con derecho a juzgarte.

Como digo, hoy mi entrada va por ti. Hoy formarás un eclipse solar. Hoy ni el sol te tapará.

Hoy... serás Luna Llena.


Además, yo sé que la opción A es un travesti con pene y la opción C es un cani.




Veo en ti embrujado, perspicaz y sutil
Un tapiz de deseos, una flor que adorar

Llévame madre albina en tu pecho de hiel
Forja allá en el cielo una senda fugaz…

Luna, luna, te estoy mirando, dame tu mano,
ojitos blancos
Luna, luna, te estoy hablando, huyamos
lejos por el llano,
Mece mi alma entre tus brazos...

Vienen ya los gitanos, el tambor se durmió
Llorarán en la fragua la herejía lunar

En el corazón de tus pupilas veo
Lo que cualquier mortal soñó tener
Quiero que el instante se torne eterno
Discúlpame, yo soy así…

Busco en el mundo un lugar
Donde poder hablar, donde poder sentir...
Sueño esta noche reinar
De tu mano crecer, de tu sombra vivir...

Mieles que recorren tus cabellos de hada
Me muero por poderlos contornear
Rezo para que nunca nos vea la aurora...
Abrazame, cuna de amor…

domingo, 23 de agosto de 2009

Mi primera vez: Clarisa.

Prólogo:

Debo estar volviéndome loco, porque tengo alucinaciones. ¿O será fruto del calor que hace en Sevilla en agosto?

De repente un día, y si digo de repente es de repente, se me vino a la mente un nombre: Clarisa. Junto a él una idea, una historia, de no más de 2 páginas de Word. Pero tenía que escribirlo, no podía quedarse en mi mente. Paranoias del calor, supongo... del calor de mi habitación con aire acondicionado, pero calor a fin de cuentas, ¿no?


No quería subirlo al blog, porque nunca he escrito ninguna historia en forma de novela (esta es mi primera vez), siempre he escrito sobre temas reales, no sobre personajes de ficción con una historia ficticia. Por tanto, dudo que esto tenga algún tipo de calidad literaria. De hecho, sé que no hay descripciones físicas de nada, y que el vocabulario es algo simple... pero a mi favor he de decir que esta historia no necesita descripciones, es solo un paseo entre 2 personas y la conversación que mantienen. En cuanto al vocabulario simple... bueno, es a lo que llega mi intelecto.


Pero no me queda otra, ya que hacer lo que yo quería (mandárselo a alguien y que me diese su opinión, y en función de ello subirlo o no) va a ser imposible, porque las 6 personas a las que se lo he pedido tenían ocupaciones verdaderamente importantes (solo durante hoy, pues todos me dijeron que "mañana lo leerían").


Una amiga mía usa para estos casos el término "escurrebultos" en esas personas. Yo podría decir (ya que este prólogo, sumado a la historia, va a ser larguísimo, y si tienen excusas para no leer una página y media del word, esto ni de coña lo van a leer) cosas peores. Pero por respeto, termino ya, y dejo, sin más, la historia de "Clarisa".


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CLARISA

- ¿Has vuelto a hablar con él?
- Sí. Siempre que lo necesito está ahí, por eso me cae tan bien. Es mi mejor amigo.

- Está bien. Seguiremos charlando sobre esto la próxima semana.



Clarisa salió de la consulta. No entendía por qué tenía que ir cada jueves a contarle a un desconocido sus aventuras y desventuras con su mejor amigo, al que ella llamaba, de forma cariñosa, Mini Goblin. Era su Mini Goblin, y le quería.


Por fortuna para ella, nunca se habían inventado cotilleos sobre ellos. Nunca nadie había insinuado que eran novios, ni nada parecido.


- Eso es porque cuando estoy contigo nadie me ve - decía Mini Goblin.


- Porque eres tonto y te escondes de la gente. Eres un encanto, te lo digo muchas veces y lo sabes. No deberías esconderte tanto de los demás.


Siguieron caminando. Hacía frío, y estaba oscureciendo. Ninguno dijo nada durante el camino.


La gente seguía su camino en dirección contraria a Mini Goblin y Clarisa.


- Hola Clarisa - saludaban algunos conocidos suyos. Nadie saludaba nunca a su mejor amigo y Clarisa odiaba eso. Odiaba que la gente lo atravesara, como si de un fantasma de cuento se tratase. Ese día no tenía ganas de seguir haciendo como si nada pasase, y rompió el silencio que les acompañaba en su paseo, de una manera un tanto brusca.


- ¿Por qué tienes que ser transparente para el mundo? ¿Por qué solo puedo verte yo? Por tu culpa tengo que ir cada semana a la otra punta de la ciudad para ver al psicólogo, a contarle lo que hago o dejo de hacer contigo. ¡Se creen que eres imaginario!


- Y lo soy. Soy tu amigo imaginario - reprochó Mini Goblin, casi llorando -. No existo para nadie más.


- ¡Deja de decir eso! Además, aunque fueras mi amigo imaginario, ¿por qué tendría que ser eso un problema? No eres mi obsesión, ¿vale? Tengo más amigos. De acuerdo, lo admito, ninguno es como tú ni me entiende como lo haces tú - una lágrima llamó a la córnea del ojo derecho de Mini Goblin. Toc toc -. Eres mi mejor amigo, y te quiero mucho.


- Gracias, Clarisa.


Cogieron el autobús. Clarisa pagó con un billete grande (no tenía dinero suelto), y el conductor le dio vuelta de un solo viaje. No se percató de que con ella iba Mini Goblin.


- No me des las gracias, cariño - continuó Clarisa -. Eres un tesoro - hizo una pausa de unos minutos, y de repente soltó - Que yo te quiera, es algo muy importante, ¿sabes?. Por ahí se empieza.


- ¿Cómo? ¿Qué quieres decir? - preguntó Mini Goblin extrañado, sin entender nada.


- Hay cosas en la vida que no son más que ilusiones. Otras, simplemente, están en tu mente - el autobús se detuvo en una parada -. Yo me bajo aquí.


Le dio un beso en la mejilla
.

- Chao, Mini Goblin.




El autobús siguió su trayecto. Mini Goblin se quedó pensando en las palabras de Clarisa. "Otras, simplemente, están en tu mente". ¿En mi mente? ¿Acaso todo lo que esté en mi mente es real?. Nunca entendía al cien por cien todas las cosas que Clarisa le decía. Sin embargo, las guardaba en su mente. Se sentiría vacío sin esas palabras, como si no fuese él.

Ya era de noche. Un hilito de luna (el día antes había habido luna nueva) brillaba en el cielo, junto a dos estrellas, que relucían sobre las demás. Él sabía que la primera estrella que siempre se divisaba, era en realidad el planeta Marte. Pero en su mente era su estrella, aquella primera estrella que, de pequeño, buscaba con la mirada desde las 8 de la tarde, a través de la ventana de su habitación.

Cambió de postura en su cama. Ese día de invierno, descubrió algo. Bueno, en cierto modo, era algo que ya sabía, pero aquel día cobró forma en su mente. Ya no quería seguir siendo un fantasma transparente al que atravesase la gente. Tal y como había concluido al haber estado meditando en el parque después del mal trago pasado por culpa de esa persona que traicionó su confianza (bueno, en realidad , se lo había dicho Clarisa en el autobús), hay cosas en la vida que no son más que ilusiones.

Definitivamente, "por ahí se empieza", y por ahí empezaría.

Mini Goblin no volvió a coincidir en el autobús con Clarisa, pero jamás olvidó esas palabras. "Hay cosas en la vida que no son más que ilusiones. Otras, simplemente, están en tu mente".

- En mi mente - repitió Mini Goblin
.


En el brillo eterno de la mente inmaculada - dijo Clarisa.